El aceite de oliva es un aceite vegetal obtenido de las aceitunas; tiene un alto contenido de ácido oleico,un ácido graso monoinsaturado que reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, y vitamina E, que previene la oxidación del colesterol de baja densidad. El aceite de girasol también es un aceite vegetal que se extrae de las semillas de girasol y está compuesto por ácidos grasos poliinsaturados, destacando el ácido linoleico, ácidos grasos monoinsaturados y ácidos grasos saturados.
Ambos tienen usos culinarios, y desde el punto de vista nutricional, son muy diferentes. El aceite de girasol contiene un mayor número de grasas poliinsaturadas, mientras que el de oliva, monoinsaturada; las primeras presentan menor estabilidad, y a temperaturas muy elevadas pueden oxidarse en peróxidos, aldehídos y cetonas, compuestos tóxicos para las células. Además, el aceite de girasol contiene un alto nivel de omega 6, y su exceso contribuye a la obesidad y enfermedades inflamatorias, como la artritis; el de oliva, sin embargo, es rico en omega 3, que reduce el colesterol LDL, tiene poder antiinflamatorio y ayuda a prevenir algunas enfermedades. Para que no resulte perjudicial, deben consumirse en una proporción 1:4, es decir, la ingesta de omega 3 debe ser cuatro veces mayor que la de omega 6.
Por otra parte, el aceite de oliva presenta flavonoides, una sustancia con poder antioxidante que protege nuestras células; son metabolitos secundarios de las plantas que previenen daños celulares que podrían desarrollar algún tipo de cáncer y demás enfermedades. También está formado por compuestos bioactivos, destacando los polifenoles, que protegen el organismo frente a enfermedades cardiovasculares y la diabetes, disminuyendo el nivel de glucosa en sangre y la producción de insulina por parte del páncreas. No obstante, el de girasol contiene una cantidad elevada de vitamina E, beneficiosa para la piel y antioxidante, pero al ser refinado, pierde parte de su esencia.
Según el Consenso sobre grasas y aceites para la población española adulta, no solo debemos ingerir una cantidad adecuada de grasas monoinsaturadas, sino que se debe sustituir el aceite de girasol por el de oliva, virgen a poder ser, para evitar cualquier tipo de enfermedad asociada, potenciar el sistema inmune y aumentar la seguridad del organismo.
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